Compara dos modelos de fidelización con ejemplos de cafeterías, salones y comercios.
Los puntos y los sellos persiguen un objetivo parecido, pero funcionan mejor en situaciones diferentes.
Los sellos son intuitivos cuando la compra tiene una frecuencia y un importe relativamente similares. Una cafetería puede reconocer compras elegibles y mostrar cuántas faltan para completar una tarjeta.
Los puntos permiten proporcionalidad. Son útiles cuando el valor pagado cambia mucho entre visitas, como en una tienda de accesorios o un restaurante con menús de distintos precios.
En ambos casos hay que responder las mismas preguntas: ¿qué compras participan?, ¿cuánto dura el saldo?, ¿puedo combinar promociones?, ¿qué ocurre si una compra se reversa?, ¿cómo se controla el canje?
Haz un pequeño ejercicio con números. Calcula el margen de contribución estimado por compra y compáralo con el costo del premio. Luego revisa si el número de compras necesarias resulta razonable para una persona habitual.
Una interfaz simple es tan importante como la regla. Si el cliente no comprende cómo gana su próxima recompensa, el programa pierde atractivo. Rocket Club permite configurar programas según el negocio y registrar su progreso en una tarjeta digital web.